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Osvaldo L Conde







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domingo, 11 de julio de 2010

Una Ley plural, por lo tanto: popular y nacional

Para redactar el presente trabajo hemos recurrido periodistas como Raúl Barroso o Mabel Moralejo. También, a la desgravación de nuestro seminario “El Periodista, entre la libertad de prensa y el salario pago por los monopolios” Se trata de un documento sencillo pero –en nuestra humilde opinión- necesario para conocer en detalle los motivos elementales por los cuales urge la aplicación de la nueva ley de radiodifusión, creyendo incluso que, en ello nos va nuestra identidad de país plural, libre, patriótico y popular.


INTRODUCCION
La realidad de los medios no ha quedado excluida del proceso de globalización; por el contrario, el gran cambio que se está operando en la propiedad de los medios responde a esta circunstancia. ¿Cómo afectan esos fenómenos el flujo de información hacia las sociedades? Y ¿como al periodismo? son dos de las muchas preguntas que pululan hoy en la opinión pública.

Hay, por otra parte, dos ejes centrales en el desarrollo del tema: (1) El análisis de la posición de los multimedios respecto de los medios más chicos o independientes (2) La influencia del poder informativo.


RESEÑA HISTORICA
En la década del 90 se legalizó un fenómeno extendido en otros países, el de los multimedios, es decir, diversos medios de características diferentes en manos de pocas empresas. A fines de 1989 se derogó el Art. 45 inciso “e”, de la Ley de Radiodifusión 22.285, que prohibía a las empresas periodísticas gráficas el acceso a la Radio y a la TV, es decir, a la propiedad de medios electrónicos. En este punto la norma era estricta.

En cambio, en otros aspectos dejaba la puerta abierta para que, mediante subterfugios, se violara lo que el mismo texto indicaba en el artículo 45. A diferencia de lo que prescribía la ley de Radiodifusión del año 1972, la de 1980 admitió que en los directorios o en el cargo de director general de los medios electrónicos puedan figurar personas ajenas a la condición de radiodifusor.

Vale decir, la propiedad de un medio estaba dada por tendencia accionaria y, sólo bastaba, lograr que no se descubriera una violación al artículo 45 inciso: “e” para acumular medios escritos y de onda. Esa mayor liberalidad de la ley 22.285 hizo que la estructura propietaria de los medios de difusión se escondiera, en algunos casos, en el secreto de escribanías que resguardaban el pase de acciones. En mayo de 1989, a cuarenta días de abandonar la presidencia, Raúl Alfonsín, se dio tiempo para pasar al Congreso de la Nación el proyecto de ley modificando el artículo mencionado

El lobby efectuado por Clarín había resultado. Logró influir en el gobierno saliente, y en el entrante (Menem) para eludir definitivamente la traba de Ley del artículo mencionado. Tanta fue la presión del oligopolio mediático que, un gobierno acosado por problemas de todo tipo; desde saqueos a supermercados al brutal deterioro de la hiperinflación, logró que con la firma de los Ministros: Juan Carlos Pugliese, Gabriel Dumán y Jesús Rodríguez rubricar el proyecto de Ley. Se trata de una norma en verdad extraña al régimen de radiodifusión, contraria al principio de garantías institucionales, cuya subsistencia, desde ese momento, afectará la legitimidad de cualquier proceso privatizador de licencias.

Más cómodo que a Alfonsín; fue para Ernestina y Cia hacerle lobby a Menem, pues los seis meses que acortó el radical su mandato no permitieron al Congreso tratar la modificación. Así que, apenas accedió el riojano al poder, adiestrado por el Grupo Clarín envió al Parlamento la Ley de Reforma del Estado que modificó las pautas de Radiodifusión, derogando el artículo que inhibía a los propietarios de medios gráficos volcarse a los medios electrónicos.

Con mucha presión la empresa periodística -se dice que, utilizando los servicios siempre dispuestos del diputado José Luis Manzano- logró su objetivo, Carlos Menem consintió de inmediato.

Con relación a las excepciones efectuadas durante ese gobierno, en su momento, la Oficina Anticorrupción puso la lupa sobre la relación especial entre el poder político y los multimedios de comunicación más poderosos del país. Se concluyó que fueron otorgados beneficios ilegales, concedidos en forma discrecional. A pesar de ello, aparecieron alevosamente los beneficiados todos vinculados con el gobierno: Cablevisión, Canal 2, FM Aspen, Radio América, Telearte, VCC y TELEFE.

Asimismo, otra de las denuncias de la Oficina Anticorrupción alcanzó a poner de manifiesto el alto grado de concentración económica en el sector y, la penetración, que distintos medios internacionales tuvieron en el mercado local durante esos años. El ex presidente Menem, reconoció públicamente que haber permitido la conformación legal de multimedios fue un error de su gobierno. Sin embargo, este funcionario fue muy bien retribuido por esos medios, le otorgaron el mayor beneficio que, un poder acusado de corrupción puede pretender de los medios; que lo dejen gobernar sin críticas inoportunas.

Como nefasto antecedente, es de destacar, que con la entrada en vigencia del Tratado de Promoción y Protección Reciproca de Inversiones firmado con EU en 1991, los capitales norteamericanos que no habían participado en las privatizaciones de los servicios públicos en el país (luz, agua, gas y telefonía básica), recibieron a cambio una suculenta participación en las licitaciones de los medios de comunicación. En este sentido no podemos obviar la sinergia de tecnologías que provocaba en ese momento la revolución informática, con Internet y la fibra óptica. Súmese a ello que, no solo las películas sino también los cines pertenecen, casi en su totalidad, a cadenas del gigante opresor del Norte

Por su parte, los capitales franceses y españoles que habían desembarcado en las privatizaciones de telefonía básica y otros servicios; también se interesaron por el negocio de los medios Sabían muy bien que, luego vendría la etapa de las grandes compras, fusiones y adquisiciones que ampliarían las redes a dimensiones alucinantes para el mundo de los negocios. Lo dicho se confirmó en la aparición repentina de nuevas y, más salvajes, multinacionales mediáticas y de otros rubros. Es fácil interpretar que se trataba de emprendimientos elucubrados en los despachos de la Casa Rosada durante los 90. ¡Ojo, no solo durante el menemato!

SITUACION ACTUAL
Ahora, nos encontramos en el ocaso del proceso de concentración propietaria de los medios de comunicación en la Argentina. Pero, no debemos dejar de tomar en cuenta todavía que:
(1) Los medios concentrados consiguieron y mantienen –aunque este en decadencia- la reducción a grado cero de la participación estatal.
(2) El vacío legal para regular las adjudicaciones ante la apertura. Este par de asuntos, erigieron a los nuevos dueños de la comunicación como una “nueva clase”, en donde los popes se hicieron del poder económico, político y social apoyados en la fascinación de la influencia mediática. La imagen en la pantalla chica, los centímetros de papel en un diario y, la voz en las radios de mayor audiencia, se convirtieron en herramientas para construir y destruir poder político a diestra y a siniestra. Eso es lo que los esfuerza, en los días que corren, hasta el paroxismo con tal de impedir la aplicación de la llamada “ley de medios”

Los monopolios de medios o multimedios, ejercieron y todavía ejercen, un poder omnímodo para erigirse en los autores de la agenda política, social y cultural del país. Imponiendo criterios acerca de que debe considerarse como noticia y que no, construyendo de ese modo la manifestación más clara de un periodismo exclusivamente mercantilista que, se da el lujo agregado de definir cual es el ámbito público para los ciudadanos y cual es el ámbito al que esos ciudadanos no tienen acceso alguno. Una auténtica colonización de la expectativa nacional

La industria de los medios de comunicación, provocó una situación nueva inscripta en la que provocó la globalización en general. El destinatario, lejos de tener libertad de elección, se encuentra ante una gran cantidad de medios –pero con una característica fraudulenta para la libertad de expresión, ergo la de conciencia- y es que, son muchos, pero todos ofrecen el mismo producto comunicativo. El zapping actúa como placebo de aquella maniobra espuria que, permite al usuario, pasar por decenas de canales o recorrer todas las estaciones de un dial y siempre el mensaje esencial es el mismo. No es una multiplicidad de voces debatientes sino obedientes, mucho más parecidas a un entrenado Coro de Catedral que las exclamaciones contradictorias tan propias de la libertad y de la democracia

MARCO POLITICO
La identidad ya no se define tanto por cuestiones históricas, sino que se configura más bien en el consumo, depende de lo que uno posee o es capaz de llegar a apropiarse. Esto hace que las características de cada comunidad vayan variando, con ayuda de las nuevas tecnologías aplicadas, dando como resultado una comunicación más extensiva e intensiva entre los individuos y las sociedades.

Se rompen las fronteras culturales que se habían consolidado, sobre todo, a través de la transmisión familiar. La transnacionalización de lo local y la incidencia de otras culturas generan una nueva globalizada, de mercado y consumista. Pero la ecuación fundamental a resolver se sitúa en el nivel del poder basado en la concentración del capital, la concentración del poder económico y del mediático. ¿Cuáles serían las chances políticas que permitieran a los medios en este contexto elaborar una política de prensa ética y veraz? Así de brutal era la manera que se imponía el estilo neoliberal de globalización en los medios, aunque nos consta dramáticamente, que no sólo en este rubro.

Las maniobras neoliberales consiguieron, en consecuencia, que los medios masivos de comunicación tuvieren cada vez mayor poder y una influencia creciente en la vida política nacional. No sólo generando opinión y marcando tendencias, sino que muchas veces imponiendo los temas de la agenda política e incidiendo en el funcionamiento de las instituciones; objetivo siempre deseado.

La principal contribución de la globalización fue la de relacionar directamente el capitalismo salvaje con los monopolios y oligopolios informativos. La concentración mediática provocó una merma en las programaciones locales, en detrimento de la difusión de la cultura y las tradiciones de cada comunidad. Por otra parte, el avance de la centralización eliminó las fuentes de trabajo de técnicos, empleados y profesionales de los medios especialmente en el interior del país

Lo arriba señalados, son entonces los temas que urgen al debate político-jurídico que propiciaría la aplicación definitiva de la Ley, cuyo eje tiene que ver con el modo de evitar oligopolios y monopolios de empresas de medios. Mientras el debate no llegue y la ley nos se aplique, el poder concentrado continuará sustituyendo el diálogo social, además de uniformarlo y lesionarlo en su identidad; al no respetar las diversidades.

El espíritu democrático que lleva a defender la libertad de información, debe propinar mas temprano que tarde, el otorgamiento de licencias que permitan a los distintos colectivos sociales expresar sus opiniones, interpretaciones e ideologías, garantizando definitivamente el pluralismo. El camino que conduce en ese sentido, es sin dudas, que el Estado no se desentienda de su rol de permanente guardián del respeto por los derechos de los ciudadanos, planteándose así, la el grado de responsabilidad que le cupe al pueblo en las próximas y muy cercanas elecciones. Razonamiento para nada proselitista, sino objetivo, sobre quienes estuvieron a favor de los medios concentrados y quienes defienden la libertad de expresión.

Elaborar una ley, pero además una política y una legislación que asegure el acceso permanente a la información y al pluralismo, es una de las tareas impostergables para un gobierno digno de dirigir los destinos del país en el presente siglo.

PRINCIPALES MULTIMEDIOS:
GRUPO CLARIN
GRUPO HICKS, MUSE, TATE & FURST
TELEFONICA MEDIA
GRUPO CIE-ROCK & POP
GRUPO RAMOS
EDITORIAL PERFIL S.A.
EDITORIAL ATLANTIDA S.A.
GRUPO GARCIA
SISTEMA NACIONAL DE MEDIOS PUBLICOS SNMP-
GRUPO LIBERMAN
EDITORIAL COYUNTURA
DIARIO LA NACION
GRUPO RECOLETOS
GRUPO PIERRI
GRUPO SPADONE
GRUPO ESPOSITO ARGENTINA
GRUPO VILA
GRUPO EMMIS
GRUPO AVILA ENTERPRICES
GRUPO DE MEDIOS LA CAPITAL
GRUPO TRES COMUNICACIÓN
OTROS MEDIOS


INFLUENCIA DE LOS MULTIMEDIOS EN LA ACTIVIDAD PERIODISTICA
El avance y consolidación de los complejos multimediales, donde un grupo de socios tiene el control, manejo y propiedad de varias empresas de comunicación, se presenta como telón de fondo del cual emergen las siguientes premisas que asocian a los multimedios con la práctica profesional.

A. El potencial informativo de los multimedios, como valor agregado es relativo, ya que su articulación desde un mismo grupo empresarial, no redunda en un mayor y más eficaz nivel de información
B. El avance de la concentración en la propiedad de los medios reduce o afecta el espacio público y desfavorece la pluralidad informativa
C. Implica un peligro en cuanto a que la noticia se da en un solo sentido, se anulan todos los otros posibles
D. La centralización de la información supone una amenaza a la veracidad de la noticia, ya que si todos los medios informan lo mismo, resulta difícil verificar la realidad
E. Los periodistas han perdido la potestad de la información en manos del contexto multimediático; los criterios de rentabilidad han tomado el poder y obligan a emitir mensajes sencillos, rápidos, divertidos e incomprobables.
F. Si al periodista se lo somete a un exceso de control, termina produciendo mal porque se coarta su creatividad. En semejante situación al obtener determinada noticia, redactarla o narrarla, comentarla, dimensionarla y, sobre todo al titularla, el periodista ya no ejerce sus principales condiciones como tal que son la creatividad y la libre subjetividad; pues sabe que, su acción está regida por la línea editorial, del medio donde se desempeña.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE UN MEDIO QUE PERTENECE A UN MULTIMEDIO

VENTAJAS:
1. Los multimedios permiten potenciar el impacto de la inversión publicitaria con la que, adquieren un plus adicional, en la disputa interempresaria que con tanta fuerza gravita en los medios
2. En cuanto a lo dinerario, es de gran conveniencia para el multimedios que, vende en forma de paquete (radio, prensa escrita, TV) un producto propio del llamado “discurso único” Es decir –y paradójicamente-, el auspiciante sabe que será visto porque no publicita en un medio independiente ya que depende, precisamente, del aporte que ese mismo empresario hace a través de la pauta publicitaria. A su vez, la ganancia del que publicita está en la compra que los lectores, televidentes u oyentes hagan de su producto. Quiere decir que el dinero ingresado a los multimedios, es finalmente, el mismo que procede de los bolsillos de la ciudadanía. De allí que sea deleznable la falacia, por medio de la cual y asiduamente, los monopolios acusan a los medios estatales de recibir sus sustentos del pueblo, sin confesar ellos, que se trata de los mismos bolsillos que auspician su manutención en el aire.
3. Con relación al alcance de la información, pertenecer a un multimedios –por ahora-, asegura la llegada a un mayor número de personas


DESVENTAJAS:
1. Hay no pocos multimedios que, por soberbia o negligencia, contraponen en sus propios medios la opinión publicada en el diario a los dichos en su propia radio. Un reiterado caso es el de la información que se incluye en el diario deportivo diferente y hasta opuesta a la del suplemento del periódico general.
2. Últimamente y, cada día con mayor claridad, se entiende a un medio perteneciente a un multimedios, como reflejo ideológico de los dueños del monopolio, el hecho concita la desconfianza previa de los destinatarios, la misma que aplicarán al medio ya que, evidentemente, es imposible evaluarlo independiente de los intereses de sus dueños que son siempre grandes capitalistas de otros rubros y, por lo general, improcedentes del ámbito periodístico. De tal modo que, el ciudadano “lee” la noticia, sin olvidar el contexto empresarial que la expone.
3. Los multimedios condicionan la pluralidad informativa y el espacio público


GRUPO CLARIN:

ANTECEDENTES:
Ya en 1988 el grupo monopólico Clarín inicia su plan de expansión total sobre los medios de comunicación en la Argentina. Toma Radio Mitre, obtiene Canal 13, monopoliza las televisaciones de fútbol, toma los teléfonos móviles del norte y del sur del país, compra centenares de cables de TV directa, domina una de las principales agencias noticiosas nacionales, incursiona en satélites y tras conseguir 800.000 abonados de cable, intenta en 1996 modificar la Ley de Radiodifusión.

El grupo va destruyendo, uno a uno, los medios competidores a los que ahoga financieramente. Influye sobre el gobierno para que la agencia oficial Telam – que, cursaba hasta mediados de 1996- toda la publicidad de los organismos públicos, le pague las facturas al monopolio sin retrasos y a los demás no, lo cual los complica financieramente.
Hizo maniobras y canjes políticos con el gobierno para apropiarse de Canal 13 y lo logró. Con las facilidades y cuotas de papel sumó los votos para apropiarse de la totalidad de las asociaciones que agrupaban a entidades de prensa gráfica, radiofónica o televisiva, a las que usó siempre en declaraciones públicas para sus propios fines.
Influyó en reformar la Ley de Radiodifusión a sus designios en 1989. Con televisión, radios y agencias propias, avanzó sobre la restante prensa publicitándose y, a la vez, aprovechándose del hecho que los demás medios no podían hacerlo porque, no recibieron en su momento, esas mismas dádivas de los regímenes militares.

Existían dos líneas de acción principales: el endeudamiento de los grupos debido a los créditos bancarios que solicitaron para la expansión y, la consolidación de la convergencia entre empresas mediáticas; en especial la TV por cable y la telefonía como estrategias para generar ingresos rápidos y rentables. Una de las consecuencias que se manifestó fue la asociación entre grupos locales y conglomerados extranjeros.


REPASO
En 1999, el Grupo Clarín se constituyó formalmente en una sociedad anónima. Los accionistas: Ernestina Herrera de Noble, Héctor Magnetto, José Antonio Aranda y Lucio Rafael Pagliaro. Juntos, conforman el 70,99% del paquete accionario; además, todos ellos ocupan puestos jerárquicos en la empresa. El 27 de Diciembre de 1999, el Grupo Clarín y Goldman Sachs, unas de las firmas líderes de la banca de inversión, suscribieron un acuerdo por el cual el grupo Goldman Sachs realizó una operación directa con el Grupo Clarín; lo que implicó un aumento de capital del conglomerado monopólico y, la incorporación de la fraudulenta compañía norteamericana como socio minoritario del mismo, con una participación del 19,9% del capital accionario.

La asociación se inscribe dentro del camino iniciado por el Grupo Clarín en 1994, cuando comenzó a preparar su estructura con vistas a acceder al mercado internacional de capitales, de este modo potenciaba su crecimiento y expansión. Entre sus objetivos estratégicos permanentes se encuentran una gradual apertura de su capital y la cotización pública de parte de sus acciones. El Grupo Clarín contempla, esta sociedad, tanto en términos financieros como estratégicos; además de su aporte financiero, Goldman Sachs aporta su amplio conocimiento de los mercados de capitales globales y de las industrias de medios, tecnología y comunicaciones.

POSICIONAMIENTO
A partir de los procesos de integración vertical y horizontal emprendidos en las últimas décadas, el Grupo Clarín, ha logrado una posición de liderazgo en el mercado argentino y latinoamericano. Fiel a su estilo de brindar contenidos desde una óptica actualizada incorporó nuevas tecnologías como el cable, el satélite y los medios digitales que, lo han posicionado dentro de las principales compañías de comunicación del mundo. En los últimos años, el Grupo Clarín ha ocupado puestos destacados en el Varietys Global 50, el ranking internacional de empresas de comunicación de la revista especializada Variety.


CONCLUSIÓN
Abordar esta temática nos ha llevado a la siguiente conclusión: Anteriormente, creíamos que los medios de comunicación eran el cuarto poder porque protegían al ciudadano contra el abuso de cualquiera de los otros poderes, más precisamente los del Estado, pero a través del análisis que realizamos, vemos que los medios en la globalización, y los multimedios como productos de ella, se constituyen en uno de los poderes cómplice siempre de los demás, ya sea cuando esos son los del Estado o cuando lo detentan los capitales privados; siempre el multipoder está del lado del ganador.

La privatización que lleva a que, dos o tres tengan en sus manos todo el poder de los medios es grave para la democracia, para la libertad de expresión, para la toma de decisiones de los ciudadanos. Se repiten las agendas, se reduce el espectro de las opiniones. En definitiva, todos nos convertimos en rehenes de dos o tres empresas.
En cuanto a la función periodística que hoy forman las universidades, especialmente las estatales, se puede comprobar que a la opinión pública la construyen los medios, por lo tanto es simple deducir que poseen el poder de condicionar esa opinión. Lo dicho, lejos de amedrentar a la academia periodística, incentiva la enseñanza de caminos que busquen el pluralismo, la virtud popular y la defensa nacional de la libertar de expresión y con ello la libertad de conciencia.

Esa lucha, para nada exclusiva de las Universidad, consiste en los días que corren en reclamar la urgente aplicación de la nueva ley ya sancionada por las dos cámaras de representantes nacionales.


(1) El 16 de abril de 2010 la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (U.S. Securities and Exchange Commission-SEC) acusó a Goldman Sachs de fraude por las hipotecas subprime. La SEC considera que están en el centro del fraude Fabrice Tourre, vicepresidente de Goldman, y señala también a John Paulson, gestor principal del fondo de inversión libre (hedge fund) Paulson&Co. Se considera a Goldman Sachs uno de los actores principales en la ocultación del déficit de la deuda griega.

miércoles, 30 de junio de 2010

Cuando los poderes se alían no hay prensa, hay mercado

Cuando los poderes se alían no hay prensa, hay mercado
Por Osvaldo L. Conde


Como parte de la bibliografía del Curso sobre “Comunicación Política; Nacional y Popular”, les enviamos un enfoque inspirado en nuestra propia y contemporánea situación socio-política, que en nuestra humilde opinión construyeron los capitales concentrados pagando cifras siderales a los medios monopólicos para que oficiaran de “brazo ejecutor” de un crimen concreto contra el pueblo de la Nación. Desinformarlo.

La crítica a la prensa debe ser abarcativa y no sesgada por intereses propios. Desde siempre las democracias propiciaron que las instituciones (los partidos políticos lo son), se vinculen con la prensa de modo complementario. Es la manera como llega, uno y otro, a reconocer la condición, la acción y los códigos mutuos

Desde los medios de comunicación, el lugar menos esperado para ello, se atenta contra la construcción de la democracia argentina. Surge entonces una pregunta: ¿Cómo llegó hoy la prensa a ser juez y, no parte, de la lid política nacional?

La respuesta en palabras sintéticas es: El maridaje de la prensa con el poder político fue, desde Aramburu-Rojas para acá, una unión por conveniencia, en la que coincidieron en temerse respectivamente pero por espanto y no por lealtad. Será la década de los 90 el tiempo en que, esta prostibularia relación, produzca la mayor sinergia negativa de la que el periodismo tenga memoria.

Con todo lo dicho, sin embargo, no es sabio dejar de reconocer algunas virtudes que tiene la relación prensa-poder político contemporáneo; virtudes que, otros intereses políticos o la ignorancia de este oficio, coloca en la canasta de la “ropa sucia” pero, en realidad, es tan limpia como cualquier otra práctica ética de la comunicación. Veamos primero esta improcedente acusación, mas tarde, las que si son prendas llenas de moho.


La prensa debe actuar como contrapoder. (Nadie debe ofenderse por
ello, sino alentarlo)

Uno de los principales roles de los medios de comunicación, es alentar sin pausa el sistema democrático, para ello debe ejercer su propio poder que, redundancia al canto, es controlar el poder; operar como una suerte de contrapoder. Dice Umberto Eco en sus “Cinco Escritos Morales”: “La función del cuarto poder es, sin duda, controlar y criticar a los otros tres poderes tradicionales, junto con el poder económico y el que representan los partidos y sindicatos”.


La prensa democrática es responsable de ocupar los espacios vacíos dejados por el poder (Según como se produzca, algunas prendas se notan limpias, pero en la canasta ya se mezclan las sucias)

En una democracia como la argentina, debilitada por los altos niveles de ineficiencia y descalificación que exhibieron, por décadas los tres poderes del Estado; los medios fueron ganando un rol interesante hasta que, rompieron, su propio límite. Esto sucedió cuando tan privilegiado lugar social, cierta y múltiple prensa lo utilizó, exclusivamente, como mercado

El ardid de los medios fue: provocar un desorden social que confundió a gran parte de sus destinatarios. Estrategia que no es común en las sociedades equilibradas entre el poder político y el de la prensa. Tampoco es, a lo que se refiere Eco, cuando le asigna la función del juez; el erudito italiano habla de la realización imparcial de este rol, no la parcial, motivada generalmente por omisiones o exageraciones a las cuales, este tipo de prensa, llama “noticia”

Sucede que la parcialidad de este juez corrupto, adhiere y no critica al poder económico concentrado. Sin embargo, una prensa democrática tampoco puede ser repelente al poder. En cualquiera de las dos falacias se denuncia a sí misma como parte interesada (juez y parte) entonces ya no es prensa, perdió el poder de orden moral que es contralor de los demás poderes.

Una de las peores consecuencias, de la manera de actuar, a la que nos tienen acostumbrados los medios monopólicos, es que terminan ocupando los espacios que dejaron vacíos las instituciones del Estado, en connivencia con gobernantes que, jamás respondieron sinceramente, a las demandas populares ni mostraron interés genuino por el sistema democrático. De allí, se origina la impunidad política; la que sería imposible sin la complicidad falaz de la prensa. Mas lentamente que, la velocidad delictiva, de la prensa monopólica, pero de forma constante, el pueblo percibe cada día más claramente que la voz de los periodistas aparece como inocua y sospechosa.

  
Se transforman en jueces y fiscales de la realidad. (Ya estamos en el interior profundo de la canasta de ropa sin lavar)

En esta situación, los medios, culminan por instaurarse ya no solo como jueces también como fiscales; la peor traición a la que está expuesta la justicia. Por ejemplo, el Poder Legislativo de los pasados gobiernos, no se destacó por expresar fielmente la voluntad popular, ni sus ediles usaban sus bancas para fortalecer la democracia nacional. A su vez, el Poder Ejecutivo, gobernaba por medio de la prebenda, amiguismo y presión económica contra el pueblo. Es decir, la ineficacia de un poder afecta necesariamente los otros del Estado. El cuarto poder, entra en concierto y aporta su mercantilismo para tranquilizar las inquietudes populares, adormecerlas e impedir su reacción. Era en este sentido que la prensa de entonces secundaba a Menem en su mayor falacia, aquella que nos depositaba e buenas a primeras en el primer mundo.

   
    A los medios, se les reclama idoneidad y estos responden como jueces y fiscales; es decir reemplazan la idoneidad por el autoritarismo. Lugar desde el cual crea tendencias y no trepidan en mentir con alevosía. Es, desde esa fatuidad, que se aprovechan para dictar condenas que van desde lo inmerecido a lo ruin.

   
La tendencia se acentuó en la década de los 90.

La forma falaz de ejercer la prensa su función, se acentuó en la década del
90, al compás del resquebrajamiento de la confianza popular en las instituciones donde ésta -la prensa- era un actor principal. Sin embargo,  todas ellas, comenzaron a ser cuestionadas y desacreditadas por conductas no representativas, sospechadas en lo moral y descubierta incapaz de realizar una gestión democráticamente coherente

En la “otra década infame” como llaman varios autores a los años 90, los medios de comunicación alcanzaron la categoría de semidioses logro que, por la época y las circunstancias vividas, más que un halago es un delito. Decir “lo dijo la radio”, “lo leí en el diario” o “lo vi por televisión” alcanzaba para despejar cualquier tipo de duda sobre la veracidad de una afirmación. Y era, en realidad, cuando la falsedad informativa estaba en su plenitud.

Por otra parte, también es honesto reconocer que, la influencia de los medios creció notablemente a partir de la derogación del famoso artículo 45 de la Ley de Radiodifusión; permitiendo de esa manera que se conformaran los Holdings de medios, todos con un discurso semejante entre ellos y que se difundía (en muchos casos la situación sigue igual) en gráfica, radio y televisivos.


Los medios como empresas que venden noticias.

Los medios de comunicación son también empresas que, como todo ente con fines de lucro, venden productos o servicios; esto no es lo reprochable. Lo que si y, en gran medida, es la decisión de los medios de acomodar su perfil a los vaivenes del poder político, económico y social en el que se desarrollan. 

Nunca elaboran los medios su estrategia sin tomar en cuenta, de manera central lo antedicho, entonces se acomoda la noticia a los intereses del poder y no –como lo indica el contrato social no escrito entre destinatarios y periodistas- al revés, es decir que la noticia critique los intereses espurios y reconozca los logros legítimos de los demás actores sociales, incluidos los poderes oficiales.


Los gobiernos como obsesión de crítica.

Lo que vivimos en los 90, fue la omisión desprejuiciada de la prensa sobre hechos aberrantes que llevaron al país al borde de una guerra civil. Ese estado caótico no solo multiplicó la venta de noticias. Sino que, terminó de edificar el pedestal de los medios quienes, de tan agasajados, comenzaron a autodenominarse “independientes”.

Como ofrenda de gratitud estos mismos medios, reconstruyeron en los 90,  al mas corrupto de los gobiernos de esa época (lo que no exime al que ejercieron De La Rúa, Duhalde y segundones); pero en menemato fue el paraíso de los monopolios mediáticos. A su titular le dieron el perfil de exitoso gestor de la prosperidad nacional. Matizaron la fábula con imágenes que mostraban a los funcionarios del poder político: ya vivillos, acullá donjuanescos, más acá deportistas. Siempre como personajes de inmenso poder adquisitivo que, por serlo, nos depositaría mágicamente en el “primer mundo”

Fue, la misma ola de falacias periodísticas, que explotó Durán Barba para promocionar su producto “El presidente de Boca”. Todo esto ocurría, mientras los auténticos poderosos, ocultos en las trastiendas, disfrutaban del crecimiento continuo de sus ya formidables fortunas. Brindaban a diestra y a diestra (jamás a siniestra) con champán y muzarela a la que llamaban "mozzarella" al mejor estilo de Silvio Berlusconi

Mientras tanto el pueblo trabajador, incluía a duras penas un menú cada día mas pobre en proteínas que,  quienes “se caían del sistema”, ni siquiera lograban. Como el poder adquisitivo de unos y otros, descendía escandalosamente, ese pueblo entendió que debía cuestionar la política nacional donde, sobreabundaba champán en las bodegas de los country y aniquilaba sus propias alacenas; sometiéndolo a la peor crisis en sesenta años de historia nacional. Una vez que, este pueblo, dio señales a través de sus reclamos y demandas de los derechos que le asisten; entonces la prensa varió el discurso político. 

Sonó la alarma en los poderes económicos concentrados, y rápidamente el periodismo mercachifle concurrió a recibir nuevas órdenes, se les dijo: Cuidado, el pueblo percibe que el “mensaje único” es solo la pretensión de maniatarlos. El señor “don dinero” arengaba a los escribas pagos: No solo se despiertan los grupos politizados y las elites “izquierdosas”, sino que, y era el motivo de su mayor inquietud, se manifiesta la disconformidad en la clase media. Las demás clases nunca inquietaron al poder económico. Con todo, el peligro mayor prevenía el empresariado superior, era que el gobierno se alejaba cada día un poco mas de sus fauces y, para colmo de males, se reunía, en la misma intensidad de cómo los abandonaba a ellos con otros gobiernos regionales, nacionales y populares.

Comenzaba para la prensa monopólica la debacle, se les vedaba el acceso a la Casa Rosada, a la Jefatura de Ministros, o la Presidencia de ambas cámaras... Después le cerraron sus puertas las universidades, los sindicatos, otras instituciones sociales...

La primera intención defensiva del Grupo Clarín, fue ablandar la crítica a esos gobiernos de sesgo popular, intentaron tapas y notas halagüeñas, pero nada daba resultado. Fue el momento en que encendieron la mecha del “Plan B”. Su primer paso fue, lo expresó Néstor Kirchner públicamente y jamás fue desmentido, el que dio su cabeza principal, Héctor Magnetto, quien le exigió al que, todavía era el primer mandatario, que no permitiera a su esposa, la actual presidenta, presentarse en las elecciones próximas.

Una vez rechazada la solicitud llena de soberbia y ridículo, este multimedios encaró la tarea de pactar con la oposición, actitud a la que se plegaron los otros Holdings que operan en el país pero, para sorpresa de muchos, también políticos emergidos del campo nacional y popular se alinearon con el poder concentrado. El pacto real fue con los partidos y alianzas, conformados por personajes harto experimentados en estrujar los bolsillos de los ancianos, los niños, los pobres y los marginales tiene -el presente es literal- como misión enriquecerse aún más; garantizando a los dueños de la tierra, de los laboratorios y de las multinacionales que su pingües y poco claras ganancias seguirían abundando.

Desde lo periodístico, el plan B, era crear una nueva fábula de las que allí nombran “noticia”, sustentada ahora por una furibunda crítica que, en sus primeras ediciones, lavó el cerebro de millones de argentinos.

Los multimedios y la oposición se mantenían fieles al único liderazgo al que jamás afectan, el económico. Los capitales concentrados les ordenaron, a unos y a otros, no descansar hasta destituir al actual gobierno. “La yegua no puede llegar al final de su mandato”, se decía en reuniones plagadas de perfumes importados con el que habían terminado su fino arreglo personal esos detestables personajes, muy bien ilustrados por la figura del buitre.  

La prensa, paralelamente, ejerció una de sus funciones preferidas, la de fiscal. En dicho rol encaró “investigaciones” como, las de un cierto vendedor de humo que, hubo de notar frente a su propia cara, como un periodista irreprochable se burlaba del calificativo “investigación” con el que presentaba –el todo terreno Majul- su best-seller. Con perfil mucho mas bajo, la misma historia se repite diariamente con firmas de otros dependientes de la prensa independiente

Denunciaron hechos ilícitos dictando, en más de una oportunidad, fuertes condenas sociales casi nunca comprobadas. Fueron más eficientes que la policía a la hora de buscar pistas en casos resonantes, esta carrera entre la policía y los medios, la gana siempre el que tiene mejor trato con el poder económico concentrado.

Un gran beneficio adquirido por los Holdings, en medio de tanta actual adversidad, es que ahora son homogéneos. Es más, alguno de los dueños de esos medios forman parte de los grandes capitales propietarios de todo y no meramente de los medios. Por otra parte, les es de gran satisfacción servir de modo exclusivo a sus patronos (mas que patrones porque a los patronos se le rinde culto...) 

Penitencia religiosa que, el sumo sacerdote Grondona, o antes el monje negro Neustdat, o los pésimos comentaristas (desde el manejo del idioma, el tono de la voz y el dramatismo tilingo a contenidos carentes de conocimientos específicos y alevosamente sensacionalistas) Bonelli y Silvestre que, junto a Morales Solá y otros clarinetistas, practican con una devoción tal que, grandes santos de la historia, jamás obtuvieron de sus feligreses. A la devoción le agregan gozo, mucho gozo; ese es invisible para los destinatarios, pues se produce en las tesorerías de empresas top de la Argentina que, como se sabe, se construyen en cuevas invisibles para el común de la gente.

Al mismo tiempo aprendieron teatro, los rictus mejor logrados son: La crispación, la palabra entrecortada por ¿el odio?, la admiración sobredimensionada de personajes jamás admirado ni pos sus familiares. Con este repertorio se establecieron como la caja de resonancia del mal humor y el descontento que, aseguran en cada función circense, tiene “toda la población”. Otras veces, el vestuarista los disfraza de heraldos del rey invasor, quien los envía a convertir –cual cruzados tan despiadados como serviles- las noticias falsas en verdaderas. Las verdaderas que le son inconvenientes al patrono en nulas y, las nulas, en mulas.  
    

La agenda política como producción.

Toda la parafernalia mediática dicha en el párrafo anterior, tiene como uno de sus grandes objetivos, no perder el protagonismo que significa “marcar la agenda política”. De forma rotunda y contundente los diarios, las radios y la televisión presionan para imponerle el ritmo al gobierno actual.

Precisamente, los temas críticos instalados desde los titulares de los diarios, los correspondientes “rebotes” en los programas radiales matutinos son aquellos que involucran al partido gobernante desde su cabeza hasta el último concejal comunitario. Los auspiciosos, siempre tendrán como actor-estrella, a alguien de la oposición. Como vemos, las maniobras no solo son nefastas, también son de una inmadurez tal que, hasta al ciudadano común le pasan desapercibidas, no por inocencia de este, sino a la manera de los papás del niño de dos o tres años cuando se toca el pito.

El otro asunto que los tenía (tiene) sumamente preocupados, fue el vuelco nacional producido a partir del 20 de diciembre de 2002. Momento cúlmine por la aplicación bestial de Cavallo llamada precisamente “corralito”. Entonces, desbordó el vaso de la bronca social que venía acumulando y masticando en silencio una franja de la sociedad que, en ese momento, decidió abandonar su parcimonia característica para tomar, en sus manos, el poder que hasta entonces ostentaban los medios de comunicación. Con esta actitud, la clase media dijo al unísono “no esperamos más que otros defiendan nuestros derechos” y le puso el cuerpo a la protesta avanzando al son de sus cacerolas.

     

El cuestionamiento fue una gran estocada a los medios monopólicos

En medio de esta ola de reclamos los medios de comunicación no quedaron exentos del cuestionamiento. Esta acción no fue caprichosa ni parte de una embestida indiscriminada, sino el resultado de una mirada más aguda del público hacia ellos.

Los lectores, televidentes, y oyentes comenzaron a reparar en una relación que, más allá de la virulencia de las posturas y declaraciones públicas, tenía algo de simbiosis. Se comenzó a notar que la prensa y, el poder de los 90, no eran necesariamente enemigos. O, que quizás podían serlo hoy, pero no tanto mañana. O también que podían serlo algunos sí y otros no. Y fue, precisamente esto, lo que quedó en evidencia para el receptor atento.

El despertar popular signó, a gran parte de la población, con el saludable sesgo del escepticismo. Permitió pensar en un juego de intereses, nada coincidente, con el papel que siempre creyeron que esos medios desempeñaron. Así y todo, todavía hay sectores de perjudicados por la prensa que, mantienen con su compra a su propio enemigo.

En el nuevo escenario ya no son los medios quienes marcan la agenda. Las nuevas voces e interpretaciones del acontecer diario adquieren cada día una mayor autoridad moral, nos referimos a las asociaciones, las Oeneges,  las asambleas barriales, las redes sociales, los pueblos originarios; en definitiva la llamada “comunicación horizontal”


Los nuevos desafíos.

Los tiempos que corren desafían a los medios monopólicos cada vez con mayor enjundia, el colmo de la misma, es: La Ley de radiodifusión tan esperada por millones de voces y conciencias; las razones de su expectativa son: Una que ya no habrá obediencia debida uniforme, seguramente los plegados al dinero no cortarán esa obediencia. Pero surgirán aquellos que no entienden a la noticia como mercancía, entonces y por fin, aparecerán los matices. ¡Más que eso!, los colores. Ya no todo será blanco o negro y, como en la creación, disfrutaremos de un número alto de tonalidades y, podremos reflexionar de manera autónoma, acerca de la verdad que nos parece mas precisa

La queja popular podrá estar en tapa o en las páginas interiores Podrá ocupar uno o dos bloques del noticiero Lo que es seguro es que será publicada, comentada, alabada o criticada pero estará al alcance la vista y del oído de quien quiera ver o escuchar. Y quien quera decir o escribir encontrará espacios concretos y bien dispuestos.

Los medios están llamados a ser, más que nunca, la fuente de responsabilidad, razonabilidad y moderación que custodie el equilibrio en un país tironeado por los intereses encontrados de empresarios cebados por ganancias deshonestas y abundantes, de políticos cuya lectura de este arte es macabra y denigrante, de una prensa espuria y de la buena fe del típico habitante de estas latitudes; en medio de todo eso, la ley de medios permite contraponerle voces sencillas, profundas y democráticas, no es poco...

Los medios tendrán, efectivamente, él cuarto poder, el de equilibrar la efervescente discusión entre una clase dirigente que se niega a renovarse y un pueblo que quiere una profunda renovación. En tal sentido avanza trabajosamente, sabe que debe ingresar a una etapa superior, la de la propuesta y la construcción.